sábado, 1 de mayo de 2010

La arqueología: su objeto de estudio y sus clásicos

La arqueología parece estar condenada a lidiar aparentemente sin el sujeto. Son muchos los  autores quienes establecen los vacios de la disciplina no en sus métodos sino en la posibilidad de acceso. Binford dice “el arqueólogo no ve sociedades” y piensa que, en tanto,  está condenado a lidiar, simplemente con actividades. Hay que recordar que el rqueólogo norteaméricano establece dicha condena en En busca del pasado. Descifrar el registro parece desde su perspectiva la tarea del arqueólogo. En las palabras de Binford hay, desde mi perspectiva, un dejo de ignorancia. Ignorancia no sobre la arqueología y sus posibilidades sino sobre la teoría social. ¿O a caso el sociólogo y el antropólogo ven sociedades? Binford parece ignorar los métodos y las discusiones que antropólogos y sociólogos han hecho entorno a un objeto que Binford llama “sociedad”. Nunca Durkheim ni Mauss, ni Mallinowski vieron “la sociedad” que estudiaron. Para Durkheim la constitución del hecho se establece a partir de una metáfora que podríamos comparar con la semiología medica: el médico no ve enfermedades sino signos,  reflejos de la misma. Así Durkheim buscó en el suicidio un reflejo, un camino, un signo del hecho social. Así también podríamos pensar del Potlach de Mauss.
Pero no podemos sentar a Binford y acusarlo, simplemente, como si esas palabras fueran su creación: son un eco. Son una repetición que ha sonado desde autores anteriores. A Binford le inquieta y le atormenta lo que a otros ya atormentó. ¿Cómo ir de los artefactos a la dinámica social? ¿Cómo hablar de los individuos, de los grupos cuando éstos ya han desaparecido y sólo quedan rastros y huellas de su paso por el mundo? Pero a pesar de dicha inquietud la teoría que se desprende después de la resonancia de la voz de Binford no va a intentar responder a dicha pregunta, sino a una que creo no tiene la suficiente profundidad: ¿cómo interpretar el registro,  cómo reconocer, cómo identificar lo que el arqueólogo ve? Para el autor antes de hablar de los grupos, de la sociedad, debemos reconocer las actividades que hay enterradas y que se encuentran disfrazadas por el tiempo. Entonces Binford inventa un método, una forma que podríamos comparar con la de un técnico de la imagen: la labor del arqueólogo es quitar el ruido que aparece en la pantalla y que no permite identificar, con claridad, la imagen que está detrás. Así propone su método etnográfico y establece una ardua tarea en torno a la reflexión de la observación: se crean las teorías de rango medio y la reflexión en torno a los contextos y los procesos de formación. Entonces el arqueólogo queda atrapado por el ruido entre “la imagen real” y la visión aparente. De hecho, toda la propuesta schifferiana es una búsqueda de eliminar ese ruido. Es una crítica a los errores del método de Binford. 
Pero ¿antes de Binford qué interrogantes han generado un diálogo en la arqueología? ¿antes de Binford qué resonancia inquieto a los arqueólogos? No sé si hable desde un rincón, desde una orilla del discurso académico, soy mexicano y me he formado en México.  Hay algo que me ha llamado la atención durante los años que llevo en la arqueología mexicana. En otras disciplinas como la sociología o la antropología o la filosofía hay clásicos. Hay pilares o faros que guían las interrogantes de los aprendices futuros. Hay “casos ejemplares”, diría Kuhn, a través de los cuales las nuevas generaciones aprenden las formas del deber ser, las formas correctas e incorrectas de proceder. Y seamos justos, esos pilares no son jefes regionales de pequeños feudos, no son líderes que se apoderan de las interrogantes de pequeñas regiones académicas: ellos, y tal vez por eso merezcan el título de clásicos, son autores que trascienden fronteras, son discursos que dan sentido a los saberes, son interrogantes que se establecen como grandes barrancos en el conocimiento y que quedan como un reto para los nuevos aventureros. ¿Cuáles son los faros que iluminan a la arqueología? ¿Quiénes son esos que escapan los linderos del cacique y del feudal y hacen cimbrar con sus reflexiones a toda la disciplina?

2007